¿Cuántos pasajeros transporta y cuánto tiempo necesitan para subir y bajar del autobús? ¿Viajan de pie, sentados o una combinación de ambos? ¿Existen restricciones físicas en cuanto a la longitud o la altura del vehículo en las rutas? Estos son factores decisivos a la hora de elegir la configuración del suelo de la plataforma.
Los autobuses eléctricos de dos ejes y suelo bajo son ideales para el servicio urbano (Clase I), con una gran flexibilidad para circular por donde más se necesitan. Con una longitud de hasta 12 metros, tienen capacidad para hasta 90 pasajeros, de los cuales 50 pueden ir sentados. El acceso a nivel, alineado con las aceras normales, facilita el acceso y agiliza el ascenso al autobús.
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Los autobuses eléctricos de tres ejes, articulados y de suelo bajo están pensados para circular por la ciudad (Clase I), donde se requiere una mayor capacidad de pasajeros. Con una longitud de hasta 18.7 metros, tienen capacidad para hasta 150 pasajeros. El acceso a nivel, alineado con las aceras normales, facilita el acceso y agiliza el ascenso al autobús.
Los autobuses eléctricos de dos pisos, suelo bajo y dos ejes están pensados para circular por la ciudad (Clase I), que es donde se necesita mucha capacidad para pasajeros y la longitud del vehículo es un factor clave. Con menos de 11 metros de longitud, es posible transportar a más de 80 pasajeros. El acceso a nivel, alineado con las aceras normales, facilita el acceso y agiliza el ascenso al autobús.
Los autobuses eléctricos de acceso bajo con dos o tres ejes son vehículos versátiles que pueden utilizarse tanto en ciudades (Clase I) como en sus alrededores y entre ciudades (Clase II), ya que ofrecen la flexibilidad necesaria para prestar servicio donde más se necesitan. El Volvo 8900 Electric puede llevar hasta 110 pasajeros, de los cuales 57 pueden ir sentados. El chasis del Volvo BZR Low Entry Electric se ofrece en una amplia gama de soluciones de carrocería para satisfacer diferentes necesidades. El acceso a nivel, alineado con las aceras normales, facilita el acceso y agiliza el ascenso al autobús.
Los autocares eléctricos de suelo alto con dos o tres ejes se adaptan a las rutas regionales de Clase III, los traslados al aeropuerto y los servicios de cercanías, así como a los servicios de autocar sin horario fijo. Alto nivel de comodidad para hasta 67 pasajeros, además de opciones adaptadas para un largo recorrido.
Los autobuses eléctricos de tres ejes (articulados) y de cuatro ejes (biarticulados) de suelo alto brindan una gran capacidad para el transporte de pasajeros y entregan una alta eficiencia en las operaciones de transporte rápido por autobús (BRT), dentro y en los alrededores de las ciudades (Clase I). Tienen capacidad para hasta 300 pasajeros y el acceso a nivel, alineado con las plataformas exclusivas para BRT, facilita el ascenso y la bajada rápidos y ágiles.
Optimizar el tamaño de la batería es un juego de equilibrio. Una mayor capacidad se traduce en un autobús eléctrico con mayor autonomía y mejores márgenes en condiciones extremas, así como en una mayor compensación por la degradación de la batería con el paso del tiempo. Al mismo tiempo, un mayor número de baterías aumenta el peso y el coste del vehículo. La recarga en ruta reduce los requisitos de capacidad, pero obliga a disponer de estaciones de carga a lo largo del trayecto.
Los autobuses y autocares eléctricos ofrecen la posibilidad de garantizar un transporte sostenible en todos los niveles de la cadena de valor. Para lograrlo, se necesita un socio con una visión integral de la sostenibilidad: desde el abastecimiento de materiales y la fabricación hasta el uso y la disposición al final de la vida de servicio. Gracias a las evaluaciones de ciclo de vida transparente de Volvo Buses, dispondrá de las herramientas necesarias para conseguir un impacto realmente significativo.
Volvo Buses se fija unos estándares muy exigentes a la hora de abastecerse, y solo emplea materiales libres de sustancias potencialmente peligrosas. Se trata de una filosofía de trabajo que respeta tanto el medio ambiente como los derechos humanos. Una de las principales herramientas para cumplir con este compromiso es el Código de conducta para socios proveedores del Grupo Volvo. En este Código, se recogen los estrictos estándares en materia de prácticas medioambientales, derechos humanos y salud y seguridad que esperamos de nuestros proveedores.
Sea cual sea la ubicación de nuestra planta de fabricación, la sostenibilidad se integra desde el primer momento. La fábrica de Volvo Buses en Borås es un referente en materia de producción sostenible: funciona íntegramente con energía renovable y no genera residuos destinados al vertedero. Si bien esta planta es pionera y marca el rumo, los mismos principios guían el resto de las instalaciones distribuidas en todo el mundo. De este modo, seguimos reduciendo el consumo de energía, recortando los residuos e integrando la circularidad en la producción.
La energía que se consume para que un autobús o autocar eléctrico funcione es el factor decisivo en cuanto a su huella de carbono durante su ciclo de vida. El acceso a energías renovables marca la diferencia. Sin embargo, el mantenimiento, las reparaciones y la producción y el transporte de piezas de recambio también tienen un papel importante en el cálculo del impacto medioambiental total.
Diseñamos nuestros productos con el fin de que tengan una larga vida de servicio, pero también para facilitar la reutilización de componentes y el reciclaje de materiales. Nuestro compromiso con el uso responsable de los recursos nos lleva a estudiar la refabricación de baterías para nuevos productos, además de reutilizar baterías usadas en otros dispositivos y reciclar los materiales.