La adopción de un enfoque integrador en materia de electrificación se traducirá en beneficios a largo plazo para las próximas generaciones. Los sistemas de autobuses eléctricos, tanto en las ciudades como en trayectos de larga distancia, ofrecen la posibilidad de abordar una serie de retos, sin dejar de lado una perspectiva más amplia de la sostenibilidad que mejora la calidad de vida de los ciudadanos.
La transición hacia la electromovilidad marca un nuevo estándar para el transporte, en beneficio no solo de los pasajeros. Con menos ruido, menos vibraciones y menos contaminación, también mejora el entorno de trabajo de los conductores y del personal de las empresas de transporte de pasajeros. Asimismo, supone una mejora significativa en la calidad de vida de quienes viven y trabajan cerca del tráfico, ya que la electromovilidad sienta un nuevo estándar.
Las ventajas que ofrece la electromovilidad no se limitan a la mejora de la calidad del aire y la reducción del ruido. Con un enfoque integral, se generan efectos en cadena: a medida que el transporte público mejora y gana popularidad, disminuyen las emisiones y la congestión, lo que redunda en una mayor seguridad vial. Cuando los sistemas se fabrican con materiales de origen responsable, las sociedades no solo contribuyen a reducir las emisiones, sino también a fomentar una mayor conciencia social a nivel global. Esta cadena de beneficios y ventajas es lo que se conoce como desarrollo sostenible.
Reemplazar los autobuses diésel por modelos eléctricos puede parecer una tarea sencilla, pero se corre el riesgo que no se logre el objetivo. Para crear valor real, se debe comenzar desde cero y considerar nuevos parámetros, los cuales se comprenden mejor entre las partes interesadas de todo el ecosistema de la electromovilidad.
Apostar por un ecosistema de electromovilidad con enfoque de 360° abre la puerta a un sinfín de competencias intrínsecas y diversas en el sector. La colaboración entre los responsables de la planificación del tráfico, los operadores, los proveedores de energía y los fabricantes de vehículos permitirá lograr una eficiencia energética a largo plazo, así como aumentar el rendimiento del sistema.
Busque socios que brinden datos transparentes y verificados sobre la huella ambiental de sus productos durante todo el ciclo de vida. Una evaluación exhaustiva del ciclo de vida —desde las materias primas hasta el fin de la vida útil, incluido el uso— es el único modo fiable y creíble que existe para determinar la huella de su sistema de electromovilidad.
La mayoría de las ciudades y de los operadores tienen necesidades diferentes, que dependen de la fase del proceso de transición hacia la electromovilidad en la que se encuentren. Volvo Buses le ayudará, tanto si parte de cero como si necesita ajustar su sistema de electromovilidad.
Deje de hacer conjeturas. En su lugar, le ofrecemos simulaciones de sus rutas, planificadas según las necesidades y condiciones de su empresa, sin olvidar los peores escenarios posibles. De este modo, podemos brindarle las soluciones adecuadas que le permitirán disfrutar de operaciones estables a lo largo del tiempo.
Gracias a nuestra vasta experiencia y estrecha colaboración con representantes de gobiernos locales y operadores, nos encontramos en condiciones de ayudar en transformaciones a gran escala, justo como hicimos con la puesta en marcha de 145 autobuses eléctricos articulados Volvo en Gotemburgo.
Gestione las inversiones iniciales necesarias para la transición a la electromovilidad. Volvo Financial Services brinda soluciones de financiación y leasing a medida a fin de ayudar a los operadores a controlar su flujo de caja y reducir el riesgo.
La electromovilidad con enfoque de 360° consiste en adoptar un enfoque integral de la electrificación que permita que las inversiones creen beneficios sostenibles para las próximas generaciones. La electrificación tiene el potencial de abordar diversos retos existentes en la sociedad y, si se ejecuta con una visión integral, ofrece una perspectiva más amplia de la sostenibilidad para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
Volvo Buses entiende la electromovilidad como un ecosistema compuesto por autobuses eléctricos, soluciones de carga, proveedores de energía, operadores, autoridades de transporte, legisladores y urbanistas.
Los autobuses Volvo se pueden cargar en cochera, en ruta, o bien combinando ambas alternativas. Los autobuses se pueden equipar con puertos de carga para CCS o mediante soluciones de carga rápida que permiten una carga automatizada mediante el estándar abierto OppCharge de Volvo Buses. Un mismo vehículo puede incorporar ambas soluciones de carga si es necesario.
Para cada producto, Volvo Buses realiza evaluaciones de ciclo de vida (LCA) transparentes. El análisis cubre toda la cadena, desde la extracción de las materias primas y los recursos utilizados para la fabricación hasta los recursos necesarios para operar, mantener, revisar y reparar el vehículo durante toda su vida útil hasta el final del proceso de vida útil.
Volvo Connect es un sistema de gestión de flotas de autobuses y la puerta de entrada al mundo de Volvo Bus Services. Desde esta plataforma, se puede acceder a servicios conectados, así como a documentación y herramientas de taller, todo en un solo lugar.
La integración con la red eléctrica y la infraestructura de carga forma parte de la solución de electromovilidad con enfoque de 360° de Volvo. Esta integración implica, entre otros, que los autobuses, las soluciones de carga y la red eléctrica se planifican de forma conjunta. Los autobuses Volvo se pueden adquirir con puertos de carga para CCS, así como con la solución de carga rápida mediante el sistema OppCharge.
Volvo Turnkey is an all-inclusive solution that includes a specified availability of fully operational vehicles at an agreed cost. El operador disfruta de una mayor solvencia y un mejor flujo de caja, con una previsión de costos operativos.